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lunes, 11 de marzo de 2019

ASI COMO…



… el Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha convocado, accionado e impulsado en sus primeros cien días de gobierno el desmantelamiento de un sistema que considera ha sido un régimen corrupto, con un alto grado de impunidad y lo ha hecho denunciando, descalificando y hasta trastocando instituciones todos los días; así las mujeres de muchas generaciones nos hemos dado a la tarea de desmantelar un sistema que nos violenta, nos niega derechos, nos discrimina salarialmente, nos mata.
Tareas nada sencillas. A nosotras y a muchas otras, nos ha ocupado décadas en ello y todavía mucho que hacer. Al Presidente López Obrador le ha ocupado ya, cien días de su gobierno en su lucha por desmantelar ese “modelo neoliberal” -como lo menciona-. Ni lo uno ni lo otro es fácil, pero las unas y el otro insistiremos siempre para lograrlo.
Esta nuestra lucha eterna y la diversidad de sus movilizaciones, no se ha gestado sola. Bien se ha dicho, es producto de una acumulación de hechos, ya que “el feminismo es un movimiento con una potencia histórica” (Karon Claudia, 2018) que nadie puede negar; y todas, durante todo este tiempo y desde la diversidad de nuestras actuaciones, nos allegamos a todo aquello que nos permita continuar dando voz o a hacer visible los todavía muchos pendientes que de esa construcción estructural “cargamos” las mujeres.
Por ello convocamos al Primer Parlamento de Mujeres en el Congreso Poblano, escuchamos propuestas interesantísimas, faltantes en la norma y faltantes en la política pública, cuarenta y un mujeres propusieron, cuarenta y un mujeres votaron esas propuestas y la representación legislativa como la de gobierno presentes, nos abocaremos a dar el siguiente paso para atender cada una de ellas. Publicaremos una memoria de este hecho histórico vivido. Por eso convocaremos también a escuchar desde la visión masculina cómo ellos enfrentan su responsabilidad en la construcción de la agenda de igualdad sustantiva o cómo previenen sus violencias que nos matan.
Dentro de la inmensidad de enfoques desde los cuales se puede abordar el análisis sobre los primeros cien días de gobierno del Presidente López Obrador, está justamente nuestro movimiento de mujeres, así como él define a su gobierno, como un movimiento. Nuestro movimiento ha conquistado derechos sin violencia, ha sido un movimiento pacífico pero también profundo y radical como el suyo. 
Él pretende erradicar un modelo, que también hace perder a las mujeres derechos conquistados, que también nos ha hecho más pobres, que también nos ha hecho víctimas de una diversidad de violencias que hoy se ejercen en nuestro contra, todo, al alza y todo absolutamente inaceptable. Él dijo que “la lucha de las mujeres es la lucha de los hombres” y pretende ser transformador de conciencias, nosotras, queremos también la erradicación del modelo patriarcal.
Esta era de la “cuarta trasformación” definida así por el propio presidente como una revolución, tiene como símil al movimiento de mujeres, que es y ha sido también una revolución. Queremos transformar también a nuestro país contra la corrupción y la impunidad porque nos violenta, queremos combatir la falta de acceso a servicios de educación, salud y justicia, porque la padecemos, queremos transformar actitudes y conciencias para vencer obstáculos, queremos autoridades y hombres aliados en los cargos de toma de decisión porque tenemos derecho a una vida libre de violencia a la seguridad, a la integridad, a la paz, a educación y a salud.
En estos primeros cien días de este gobierno, el presidente ha recorrido nuevamente el país, hemos percibido su estilo en la conducción, hemos sido testigos/as de decisiones polémicas, muchas veces contradictorias entre sí, y justamente las fechas -cien días de gobierno y 8 de marzo Día Internacional de las Mujeres- sirven para hacer un alto en el camino, hacer balances, reconocer aciertos y también errores.
De manera que así como el Presidente quiere transformar al país, desmantelando el “modelo neoliberal.” Las mujeres queremos transformar la vida de las mujeres y las niñas, desmantelando un modelo que nos violenta, nos niega derechos, nos discrimina salarialmente, nos mata.
@rgolmedo
Palabra de Mujer Atlixco

lunes, 4 de marzo de 2019

Descalificaciones y Desigualdades



Las desigualdades entre hombres y mujeres y el impacto que estas tienen en la vida de las personas, ha llevado a construir una serie de herramientas conceptuales que han permitido hacerlo visible con un solo propósito, atenderlo y construir los mecanismos que permitan una nueva forma de relación entre seres humanos.

Género es una construcción que no significa “mujer”, tampoco alude al “feminismo” se refiere justo a mostrar esas relaciones desiguales entre mujeres y hombres, mediante un enfoque: el de la Perspectiva de Género (PEG), es decir lo que muchas hemos escuchado o mencionado, se trata de “ponernos los lentes de género” y desde ahí mirar con claridad que “la vida de las mujeres y la de los hombres puede modificarse en la medida es que no está “naturalmente” determinada y justamente pueda entablar nuevas formas de relacionarnos.”

Ello nos ha servido para impulsar el diseño de políticas públicas para prevenir y atender aquellos obstáculos que han impedido el cabal desarrollo de las mujeres y con ello detenido la garantía y la protección de sus derechos.

Así, fue iniciado el proceso de construcción. Una vez que fue evidenciada la problemática, poco a poco se fueron institucionalizando los programas y atendidos por las instituciones de todos los niveles de gobierno y por asociaciones de la sociedad civil que han coadyuvado en la atención de las causas que conlleva esas desigualdades.

Pienso justamente en la instauración de las estancias infantiles que permiten a las mujeres dejar a sus hijos e hijas en lugares seguros para su cuidado, atendiendo con ello las observaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tienen que ver con el empoderamiento económico de las mujeres, para disminuir algunos de los tipos de violencias en su contra. El Estado no puede atender en su totalidad esta necesidad, así que ha implementado una serie de acciones que permiten que la sociedad civil organizada proporcione esta atención, con ello además, amplía beneficios a otras familias que son contratadas para complementar la atención en las estancias infantiles.

Pienso también en los refugios para mujeres, que son lugares a donde llegan mujeres huyendo de una violencia extrema, golpeadas, heridas, amenazadas, angustiadas, con graves problemas psicológicos, todas un paso antes de que sean asesinadas. Mujeres que no huyen solo de su pareja, muchas veces de su padre, de su violador, de quien la prostituyó. En casi todos los casos llevan consigo a sus hijos e hijas.

Estos refugios fueron creados justamente por la falta de credibilidad en las instituciones, en las que a veces se les re victimiza y en donde no encuentran las condiciones para que se les atienda, aquí también organizaciones de la sociedad civil se han encargado de esta acción de política pública que depende también de recursos federales y que igualmente crean otros empleos especializados.  Como en el caso anterior se maneja que los recursos ahora se les dará de manera directa ¿Cómo? ¿Van a salir de los refugios para que las maten?

Ambos casos afectan derechos, de niños y niñas y de mujeres. Ambos requieren de protección y apoyo profesional, con la inmediatez que cada caso requiera; y en ambos casos el argumento para retirar apoyos es la descalificación, la deslegitimación, la desconfianza en todos los casos poniendo en duda el desempeño, la honorabilidad y honestidad de la sociedad civil organizada en general, cuando en contraparte las mismas voces ensalzan los procesos democráticos de participación ciudadana.

De ahí que cabe recordar que las Organizaciones No Gubernamentales (Ong´s), Organizaciones Sociales u Organizaciones de la Sociedad Civil -como se conocen- cumplen funciones sociales y humanitarias, apoyan causas, no tienen fines de lucro y son independientes de la administración pública, abarcan diferentes formas jurídicas (asociaciones, fundaciones, cooperativas, etcétera) y no buscan sustituir la acción de los Estados, sino complementar la labor o coadyuvar con el Estado en aquellas acciones que se consideran necesarias. En todos los casos están conformadas por hombres y mujeres que ejercen su ciudadanía en los procesos democráticos y -para usar el mismo lenguaje- también “son pueblo”.

Estas organizaciones existen en todo el mundo. Su importancia es reconocida incluso en la Carta de las Naciones Unidas, artículo 71 que las define como “agrupaciones de ciudadanos voluntarios, sin ánimo de lucro, que se organizan en un nivel local, nacional o internacional para abordar cuestiones de bienestar público.”

Bien ha opinado Rodolfo Franco en su colaboración con Aristegui Noticias, “(…) estas descalificaciones atentan contra el derecho a asociarse libremente que igual protege a sindicatos, partidos políticos, asociaciones civiles y empresas (…)” 

Por eso es preocupante no reconocer, que estas organizaciones son un medio para proteger y garantizar los fines del Estado mexicano expresados en libertades y derechos universales y que son parte de la democracia participativa que se predica.
@rgolmedo
Palabra de Mujer Atlixco
rociogarciaolmedo.blogspot.com

domingo, 24 de febrero de 2019

Estimulo fiscal que favorezca a mujeres victimas de violencia



Muchas estrategias se han diseñado desde las instituciones de gobierno, como desde las organizaciones civiles y sociales para tratar de reducir las barreras y los obstáculos que
imposibilitan a las mujeres su desarrollo y la plena garantía de sus derechos.

Estas estrategias, han aportado sin duda, una mayor sensibilización, visibilización y desnaturalización de las distintas manifestaciones que todavía se presentan. Sin embargo, todavía hay que seguir impulsando acciones que permitan reducir esas enormes barreras a las que todavía se enfrentan muchas mujeres.

En los últimos 40 años se ha incrementado la inserción de mujeres en el ámbito laboral,
esto ha ido permitiendo su autonomía económica, pero sin que haya traído aparejado una igualdad real, no sólo en las condiciones de trabajo, sino fundamentalmente en el reparto de las obligaciones domésticas y de cuidados que realizan en sus hogares, provocando esas dobles y triples jornadas que desempeñamos las mujeres y que evidencia las condiciones de desigualdad más enraizadas entre hombres y mujeres. Ha sido documentado por ejemplo que las mujeres trabajamos más horas a la semana que los
hombres, justamente en razón de este trabajo no remunerado.

Otra barrera que viene aparejada a lo anterior a la que se enfrentan muchas mujeres para poder acceder a un trabajo remunerado es, la violencia de género, que no es cosa menor cuando se reconoce que los costos sociales y económicos de este problema son enormes y repercuten en toda la sociedad y que en los últimos años en México ha ido en incremento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado que un mecanismo que permite acercarse a erradicar la discriminación y violencia contra las mujeres es mejorar el acceso de las mujeres a un empleo remunerado, es decir impulsar su empoderamiento económico, sin embargo, para lograrlo es necesario atender que en muchas ocasiones las mujeres se ven obligadas a abandonar su trabajo, derivado de la violencia en su contra.

Ello impide y lo saben bien, quienes han pasado por esta experiencia traumática, a conseguir un empleo, con la consecuente pérdida de un ingreso para sus familias o que
busquen empleos informales en los que no tienen acceso a prestaciones de salud,
guarderías u otros beneficios que marca la Ley.

Por ello la necesidad de continuar construyendo acciones afirmativas para que accedan a programas de fomento al empleo formal y así impulsar su empoderamiento económico, coadyuvando a la eliminación de la violencia y a eliminar el acoso y hostigamiento sexual así como todos los tipos y modalidades de violencia contra las mujeres.

De ahí que coordinadamente con el Instituto Poblano de las Mujeres y su Consejo Consultivo, y considerando que el sector privado siempre ha dado muestras de solidaridad a las causas más apremiantes de la sociedad; así como las empresas ya gozan de estímulos fiscales para quienes contraten a personas con discapacidad o a adultos mayores; he presentado una Iniciativa a la Ley de Ingresos del Estado de Puebla del 2019 y para los subsecuentes ejercicios fiscales, que permita otorgar un estímulo fiscal del 50 por ciento en la deducción del pago del impuesto sobre Erogaciones por Remuneraciones al Trabajo Personal para las personas físicas y morales que contraten en su plantilla laboral a mujeres víctimas de violencia que cuenten con una sentencia de autoridad competente derivada de delitos que impliquen violencia contra las mujeres.

Continuar generando acciones afirmativas y construyendo políticas públicas que procuren acortar la brecha de género es el objetivo. Incrementar la inserción de mujeres en el ámbito laboral no sólo para alcanzar su autonomía económica que les permita un trabajo remunerado que les otorgue beneficios, sino fundamentalmente para ayudar a mujeres en situación de violencia, es el reto que podremos lograr sumando esfuerzos para reducir las barreras y los obstáculos que imposibilitan a las mujeres su desarrollo y la plena
garantía de sus derechos: legisladores/as, gobierno y sector privado.

rociog@prodigy.net.mx
@rgolmedo
Palabra de Mujer Atlixco
rociogarciaolmedo.blospot.mx